Enfocar las ventas

diana

Hace algunos días publicábamos el post que mencionaba el trabajo presentado por el observatorio español del mercado del vino (Oemv). En el que trataban distintos aspectos  de los  consumidores españoles de vino y sus hábitos de consumo.

Cualquier informe, y todos los estudios que podamos hacer sobre este aspecto me parecen muy interesantes y positivos. Pero a mí me gustaría abordar el asunto desde otra perspectiva: la perspectiva del enólogo que es la que de alguna manera mejor puedo ver.

Si conocemos el perfil del consumidor, sus hábitos y gustos, sólo nos falta ofrecerle al consumidor lo que desea.

Esto parece muy sencillo, pero después en bodega se complica.

Cada bodega tiene su propia gama comercial de vinos, y esta se puede caracterizar por su posicionamiento en el mercado, por su profundidad, por su homogeneidad o heterogeneidad, pero sobre todo por su coherencia.

Todos estos parámetros permitirán al equipo técnico dar una imagen de la bodega al cliente, ya sea de tradición o de modernidad, siempre y cuando la gama de estilos sea entendible, legible y estable en el tiempo.

¿Quien define en la bodega y valora la pertinencia de la gama respecto a todos estos criterios? ¿Los técnicos, los comerciales, la dirección?

Hace algunos meses en el blog de marketing del vino DATAVIN, hacían un post sobre “Vino en los supermercados: clasificación por estilos”. Este post venía a decir que desde Tesco se propone cambiar la manera de ofrecer el vino a sus clientes. Si hasta ahora se ofrecía el vino por su origen, a partir de ahora ofrecerlo por su estilo.

No tengo criterios para valorar de que manera esto puede afectar en la comercialización de los vinos, pero si puedo decir que hoy en día muchas bodegas están mejor definidas por su origen que por su gama de estilos de vinos.

La caracterización de vuestros vinos desde un punto de vista sensorial será una herramienta cada vez más fundamental.  La comparación entre nuestra gama, entre vinos de otras zonas, otras cosechas, la competencia, será  fundamental para definir los estilos de vinos.

Saber si los vinos de gama alta se perciben de forma diferente a los de gama baja, si realmente las distintas referencias que existen en bodega se detectan sus diferencias por el consumidor .

Los días en que vivimos, la elevada competitividad y calidad de los vinos, hace cada vez más necesaria la diferenciación de la competencia.

Debemos enfocar bien nuestros distintos estilos a las ventas.

Posicionar nuestros vinos frente al resto, evaluar nuestros vinos, estudiar la evolución de los vinos en la crianza, determinar la barrica idónea, determinar el estilo de vinificación, caracterizar las uvas más idóneas, son trabajos que deberemos realizar con gran precisión en las bodegas.

La cata será fundamental en la definición precisa de los vinos. Es el examen más rápido e intuitivo  que podemos aplicar en la enología actual.

A través de la cata tomaremos decisiones muy importantes. La práctica de la cata es fácil, pero es necesario valorar, cuantificar y expresar los diferentes descriptores que podemos utilizar en cada momento.

El equilibrio del vino, sus aromas (origen y clasificación), el estilo tánico, la madera, los defectos (origen y detección), son importantes marcadores junto con la armonización en la práctica de la degustación por parte del panel de catadores, será fundamental para poder tener un buena caracterización de nuestros estilos de vinos.

Buen enfoque y suerte.

La cola de pescado

Esturiones

Todo enólogo ha oído hablar alguna vez de la cola de pescado. Sin embargo, el porcentaje de los que la utilizan es muy reducido.

Quizás no se utilice en mayor cantidad, por ser un clarificante proteico, recomendado para vinos blancos y rosados. Por otro lado, hay que tener en cuenta que este tipo de vinos son ricos en proteínas, proteínas que debemos eliminar. Puede que el miedo a sobreencolar los vinos, haga frenar su uso.

También habrá un porcentaje de enólogos que no lo utilicen pensando en que utilizando este producto, la clarificación puede tener un coste excesivo.

Pero lo cierto es que cada vez más enólogos dan el paso de limpiar sus vinos de calidad con este producto para tener mayor limpidez y brillantez. En un año como este, en el que los vinos no terminan de limpiar bien, la filtración puede ser muy costosa incluso tras haber clarificado. La cola de pescado está indicada especialmente para vinos de alta turbidez, ya que se trata de un producto poco sensible a los coloides protectores, y tiene baja capacidad de sobreencolado.

Es un clarificante autorizado por O.I.V CEE 1987.

La forma de obtener este clarificante es después de secar y separar la parte interna de la vejiga natatoria del esturión. Sin embargo, también puede haber fabricantes que sustituyan la vejiga del esturión por productos derivados de pieles o cartílagos de otros peces.

La calidad del producto puede variar según el proveedor, por esto las fibras del colágeno tienen que tener un peso molecular superior a los 140.000 Dalton.

Los mejores productos se presentan en forma de copos, y la dosis de utilización, si la cola de pescado tiene buena pureza, no pasara de 1-2 gr/Hl. Estas dosis tan bajas de utilización, hacen que el precio no sea una barrera para la clarificación de vinos blancos y rosados, puesto que con 1 Kg podemos tratar entre 50.000 y 100.000 litros de vino.

No hay que olvidar también, que para estabilizar un vino blanco o rosado, hay que eliminar las odiosas proteínas. La cola de pescado, nos ayudará también a reducir las dosis de bentonita, y del PVPP, clarificantes más usuales en estos vinos.

Dejar los vinos con más brillo, menores N.T.U., con las borras de clarificación más compactas, y también con una bajada muy acentuada de levaduras y bacterias.

Este clarificante funciona mejor a bajas temperaturas entorno a 5ºC, mientras el resto de clarificantes funcionan mejor a temperaturas superiores a los 10 ºC.

El tiempo de contacto en el vino es mayor, mientras el resto de clarificantes proteicos, se deben eliminar a los 15 días, la cola de pescado podemos dejarla 3-4 semanas.

Para terminar, un consejo: hacer siempre pruebas de laboratorio para determinar las dosis más recomendables, y elegir la clarificación dependiendo de estos factores;

- Estabilidad proteica

- Evaluación Organoléptica ( más importante )

- Turbidez

- Filtrabilidad

¿Más o menos madera? Esta es la cuestión

masomenos

Este post, me vino a la cabeza, por un comentario de nuestro amigo Roberto Arce en nuestro post: la barrica, artículo de lujo.

Además de ser un tema de mucho interés, controversia y que crea pasiones  y de gran actualidad.

Estamos totalmente de acuerdo con tus comentarios, en que no es necesario que un vino tenga madera para resaltar la máxima expresión del mismo.

Pero querría añadir unas pinceladas sobre el asunto: por motivos culturales, un vino con madera, es considerado como un vino mejor por el consumidor, o por lo menos, está dispuesto a pagar más por él.

Tenemos muchos clientes que comercializan vinos sin madera, y que están muy buenos, y sin duda ninguna, no necesitan madera para el modelo de vino que pretenden lanzar al mercado.

No podemos valorar las calidades del vino en función de la madera, cada uno de ellos pertenece a modelos distintos, y por tanto hay que considerarlos tal cual como son: vinos distintos.

Esta es una de las cuestiones que más escuchamos hoy en día en el debate enológico.

Pero no podemos olvidar que los grandes vinos del mundo están hechos con madera.

Las denominaciones más prestigiosas del mundo, tienen la madera como complemento y dentro de los procesos de vinificación.

Los vinos tintos más comerciales del mundo llevan madera.

Creo que en el mercado hay una diversidad de gustos por el vino muy variada, y al mismo tiempo tenemos una cantidad importante de estilos de vino, que cubren la mayoría de los gustos de los consumidores.

Pero a pesar de todo, hay una tendencia importante a los vinos redondos, grasos, dulces (por madurez), muy intensos aromáticamente, bien por la fruta o bien por la madera.

Encontrar las uvas, que puedan ofrecer todas estas cualidades, no es fácil, y más cuando trabajamos en volúmenes grandes.

La madera ha sido siempre un complemento importante para el vino, y creo que ahora más que nunca.

Es cierto que algunos mercados locales, de consumidores habituales de vino, puedan demandar vinos, con equilibrios más clásicos o rústicos, pero el consumidor moderno, desea lo que denominamos vinos equilibrados.

No pretendo decir que sin madera no podemos conseguir vinos que demanda el mercado, todo lo contrario, lo que deseo transmitir es que muchas viñas que hay por el mundo entero necesitan este complemento para encontrar el equilibrio deseado.

La madera puede aportarnos dulzor, fruta, estructura, madurez, grasa, estilo aromático más o menos tostado o sólo boca, sin aromatizar el vino, en función del grado de tostado y del tiempo de contacto.

Actualmente lo que el mercado demanda es: en algunos casos, vinos con intensidad en madera. En otros casos vinos sin madera, pero con mucha madera, es decir vinos que tengan complejidad aromática, pero  con el dulzor, la grasa, la fruta, la estructura que da la madera. De esta manera se complementa y se ajustan los equilibrios del vino desde hace tantos siglos.

Todas las aportaciones sobre el tema serán bienvenidas, un saludo a todos.

Rentabilizar la bodega

Como lo prometido es deuda, voy a seguir con el tema que vimos en Houston… Es decir, cómo hacer vinos buenos y rentables.

Considerando que el vino se debe elaborar en el viñedo y que los ingredientes de nuestro futuro buen vino salen del viñedo, es necesario atender a cuatro cuestiones básicas:

a) Conocer las parcelas más adecuadas para cada ingrediente
b) Conocer bien las características de los ingredientes que formarán parte del lote
c) Como elaborar estos ingredientes en bodega
d) En qué porcentajes deben ser mezclados.

Para rentabilizar nuestras elaboraciones debemos dominar la caracterización del viñedo y elaborar el vino en coherencia con las características de las materias que recibimos en bodega.

Como dice el refrán: no es oro todo lo que reluce. Hay viñedos que por sus características, no podrán dar elevadas producciones; al contrario, habrá otros que las dan habitualmente. Existen viñedos en el mundo que con el paso del tiempo se han adaptado perfectamente al suelo y al clima en el que se encuentra, y al mismo tiempo producen vinos con el equilibrio perfecto de forma natural. Esto son los grandes vinos del mundo. Sin embargo, la demanda del mercado es muy superior a la producción que estos viñedos pueden dar.

Por eso también los enólogos deben dominar la técnica del cupage. ¿Que porcentaje de un vino vegetal o herbáceo de alta productividad puede entrar en un vino final? El dominio de los cupages, las condiciones de un buen cupage, que vinos y en qué condiciones deben ser cupageados, son asuntos que también deben ser tenidos en cuenta por los enólogos. Solo así conseguiremos hacer buenos vinos y rentabilizar nuestras bodegas. Son dos conceptos muy importantes: vinos buenos y rentables.

Al contrario, si todo el vino es vinificado con la misma receta, tendremos en bodega buenos y malos resultados. Y los malos resultados son caros hoy en día.

El buen vino debe ser la combinación de estos elementos:

a) Suelos
b) Producciones
c)Tecnología de vinificación
d) Gustos del consumidor
e) El precio que el cliente está dispuesto a pagar por él.

Y es nuestro deber como enólogos y como empresa encontrar las claves a todas estas cuestiones y asegurar su reproducción en el futuro. El cliente que nos escoge por nuestro estilo y perfil de vino, debe tener la seguridad de que siempre le estaremos dando lo que busca. Al fin y al cabo, desde un punto de marketing, es mucho más fácil y barato fidelizar un cliente que conseguir uno nuevo.e vista do marketing, é muito mais fácil e barato fidelizar um cliente que conseguir um novo.

Cambios

Pronto cumpliremos dos años. Empezamos a bloguear en mayo de 2008, desde la jornada técnica de az3oeno, y desde entonces hemos ido dejando caer por aquí algunas de las ideas que surgen de las conversaciones que mantenemos con vosotros, a veces cara a cara y a veces a través del blog. Somos unos defensores acérrimos de la idea que nos animó a empezar a bloguear, juntos sabemos más. Por eso estamos preparando cambios para mejorar Oenoblog y seguir dando la lata. El objetivo es mejorar el blog en general, empezando por el diseño y las funcionalidades. Además, el nuevo Oenoblog vendrá cargado de esteroides sociales. Sin embargo, lo más importante para nosotros es fortalecer la comunidad que se ha ido creando en torno al blog, y aunque tenemos pensadas algunas posibilidades, hemos pensado que lo mejor es preguntaros directamente a vosotros y vosotras.

¿Qué echáis de menos?

¿Qué echáis de más?

¿Cómo mejoraríais el blog?

En fin, que nos gustaría que nos dijeseis cualquier cosa que se os ocurra para mejorar este sitio. No os  cortéis y dejad vuestras ideas en los comentarios. Estamos a la escucha.

Houston…

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Dos artículos han llamado mi atención esta semana. El primero aparece en La Semana Vitivinícola, con el título “Viña, productividad y defectos” [.pdf], y es de Manuel Ruiz Hernández.  El artículo habla sobre los resultados de un estudio comparativo en la evaluación sensorial de vinos sobre la base del rendimiento de uva por hectárea. Rendimientos de 5,5 tn/Ha en comparación con rendimientos de 10 tn/Ha. El segundo me llega a través de El Diario Vasco: ¿Qué nos depara el 2010? Se trata de un artículo acerca de las tendencias en el mundo del vino.

Crisis y vino, un tema recurrente, que puede llevar a engaño si no separamos el grano de la paja. Me refiero al hecho de que el vino ya vivía su propia crisis antes de que estallase la crisis global. Recientemente escuchaba decir a mi hermano, Xabier, que “la crisis está resultando como ir en un avión que se está estrellando, ya que la gente no sabe a dónde ir ni cómo resolver la situación”. ¿Se estrellará el avión? Una lectura pesimista de estos dos artículos puede hacernos pensar que sí. ¿Cómo podemos salvar un sector en el que el consumo nacional disminuye,  los precios bajan, la calidad debe mejorar y la productividad no puede aumentar?

Aunque estoy de acuerdo con lo que se dice en los dos artículos, quiero contar nuestra experiencia particular en este campo.

Es cierto que los estilos de vinos producidos con distintas producciones no pueden ser iguales, pero también es igual de cierto que al ser las materias primas diferentes no se les puede dar el mismo trato en los dos casos. Es decir, el método de vinificación debe ser muy diferente. Por lo tanto, aunque los estilos de vino no sean iguales, ambos pueden resultar muy equilibrados, tener buena aceptación y estar libres de defectos. Cada uno con su equilibrio en cuanto a grasa, dulzor, acidez, estructura y volumen; y cada uno con su estilo; pero ambos buenos.

Para el consumidor resulta más agradable un vino bien equilibrado de alta productividad, que uno desequilibrado de baja productividad, siempre y cuando esté bien elaborado. El post de mi hermano acerca de El Buen Vino proporciona algunas claves.

Esta misma semana os contaré cómo veo yo esta cuestión.

Cartografía de los vinos españoles

cataOenoblog

A lo largo de los últimos 10 años, hemos construido 5 paneles de catadores en gran parte de la geografía española (Rioja, Cataluña, Aragon, Navarra, Castilla León, Levante y Murcia). Aproximadamente unos 130 enólogos.

El objetivo ha sido formar enólogos en el análisis sensorial de acuerdo con la metodología del profesor  Maurice Chassin, de la empresa Comunication, qualite, formation par la degustation (Cqfd gustation).

Durante los primeros años nos juntábamos 3 veces por año, y los últimos tres años 2 veces. Al principio consistía en establecer referentes o marcadores comunes, y con los paneles bien coordinados, comenzamos a catar vinos experimentales de nuestros diferentes ensayos. Vinos micro-oxigenados, diferentes fechas de vendimia para mismas parcelas, la influencia de las diferentes técnicas de vinificación y perfiles aromáticos de la madera.

También se estudiaron los distintos estilos aromáticos de vinos clasificados por Cqfd a partir de vinos referentes: fermentales, terpénicos, oxidativos, reductores, maderados y piracicos.

El mayor interés para el enólogo, es luego poder actuar en su bodega en función del modelo coherente de elaboración que corresponde a cada familia o estilo de vino. Por ejemplo: un estilo reductor no se trasiega con aire, un estilo pirácico no se elabora a partir de termo-vinificación, un estilo fermental se consigue en ciertas condiciones de fermentación (levadura, temperatura, turbidez, nitrógeno asimilable….).

El año 2009 utilizamos estos paneles para hacer una fotografía de los distintos  vinos elaborados en  España. Como en otras ocasiones, para coordinar los paneles primero catamos vinos genéricos en todas las regiones, y después en cada zona los vinos de sus regiones específicas.

La herramienta estadística utilizada es Siryel, una tecnología innovadora desarrollada por Vivelys y basada sobre un bolígrafo equipado de una cámara numérica que graba los datos de las catas antes de enviarlos a un programa de estadística normalizado. Una vez los datos tratados,  nos reunimos para interpretar y sacar conclusiones disponibles en un informe.

Conclusiones:

Hemos alcanzado después de 10 años de trabajo un nivel de calado de los 5 paneles de enólogos (más de 130) muy aceptable.

Asimismo, hemos podido sacar conclusiones claras en cuanto a la personalidad de ciertos vinos producidos en varias zonas de España. Aunque la enología lleva su marca común en muchos vinos, es el caso de los aromas fermentales, la madera también, existen tendencias muy fuertes y estables propias de los viñedos: frescor o madurez de la fruta, tendencia reductora, etc.

La realización de estas catas también ha sido una oportunidad para los enólogos de catar a ciegas sus vinos por un panel experto y así clasificarlos de manera más objetiva.

Esta metodología sensorial junto a la práctica común de tantos enólogos en estos paneles nos permite también establecer un diálogo técnico común entre enólogos, cambio importante de estos últimos años, necesario para el desarrollo de una enología moderna y razonada en España.

Aprovecho la ocasión para agradecer la colaboración a todos los enólogos que participan en estas catas con nosotros.

El buen vino

Buen Vino

Hoy en día las empresas que quieren vivir la viña y el vino deben tener una clara orientación del mercado y, por lo tanto, de los consumidores. Para ello, necesitamos estudios serios de investigación de mercado sobre el perfil del producto necesario. Sin esta información precisa muchas veces cometemos el error de dejar la decisión del perfil producto en manos del enólogo, del departamento comercial o de gerencia. Estas decisiones unilaterales hacen que existan más inconvenientes que ventajas, por ello, pienso que una decisión de un marketing mix coherente nos ayuda a alcanzar un mayor nivel de profesionalidad dentro de la empresa.

Una base importante que se debe tener en cuenta a la hora de elaborar un vino debe pasar por estudiar y analizar a nuestros competidores y observar su evolución, así como adecuar nuevas herramientas de trabajo a nuestro alcance. Estas herramientas deben estar basadas en una viticultura y una enología con criterios científicos.

A la hora de calificar a un vino como BUEN VINO se requiere que cumpla unos requisitos mínimos definidos.

  • Seguridad para la salud del consumidor.
  • Perfil comercial.
  • Perfil sensorial.
  • Criterios enológicos necesarios.

Debemos saber responder a estos cuatro criterios a la vez, de no ser así estaremos en un estado de debilidad y, por lo tanto, lejos de hacer un “BUEN VINO”.

PERFIL SENSORIAL

Los métodos de análisis sensorial nos ayudan a definir perfiles de vino en función de los objetivos deseados.

El vino debe gustar al mercado, aunque  ello a veces conlleve mantener ciertas distancias con los gustos personales del enólogo, propietario o comercial.

Como valoración del perfil sensorial se debe tener en cuenta:

  • El perfil del vino a su salida al mercado
  • La longevidad del vino en el tiempo

Como perfil sensorial es necesario definir los descriptores y conocer cuáles de ellos son los que valora positivamente o negativamente el consumidor.

a) Descriptores positivos: Visual: Color rojo y azul (violáceo)

Olfativo: Fruta fresca o madura, madera (tostado, aumenta la intensidad) especies y mineral.

Gustativa: De mayor a menor volumen, grasa, dulzor, acidez e intensidad tánica. En su conjunto ARMONÍA.

b) Descriptores negativos: Visual: únicamente color rojo, teja o marrón.

Olfativo: Compuestos azufrados, químico, herbáceo o vegetal, animal.

Gustativa: Exceso de tanicidad (astringencia), secamiento (tanino de la madera), exceso de acidez y amargor. En conjunto DESEQUILIBRIO.

La longevidad del vino en el tiempo: mantener el color azul (violeta), mantener la fruta, mantener el volumen en boca y disminución de la astringencia.

Estos elementos cambian mucho en función de la variedad y de la vinificación, el vino es un ir y venir continuo entre donde llegar y como trabajar la uva y el vino.

CRITERIOS ENOLÓGICOS

La manera de elaborar el vino  y la calidad de uva son pasos obligados que en el futuro nos va a permitir llegar a los dos objetivos anteriores, perfil del vino a su salida al mercado y su longevidad en el tiempo.

Para  el éxito de un vino como BUEN VINO es necesario trabajar con técnicas actualizadas y probadas científicamente, tener argumentos para escoger una técnica u otra en función de los objetivos comerciales y sensoriales propuestos, saber actuar con rapidez y actualizarse, manejar el desarrollo de las potencialidades de la uva y los riesgos y mantener siempre la coherencia…

Elaborar el vino es fácil,  ELABORAR UN BUEN VINO CUESTA MÁS.

Feliz navidad

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Estas fechas suelen ser muy propicias para los excesos  gastronómicos. Comemos y bebemos más de lo que normalmente estamos acostumbrados.

Asimismo, son buenos días también para la reflexión, para hacer un balance del año transcurrido, y por su puesto para la ilusión.

Esta ilusión no debemos perderla durante todo este próximo 2010.

La ilusión por: aprender,  conocer,  hacer, entender, saber, compartir, ofrecer es lo que nos permite avanzar y mejorar en todos los aspectos de la vida.

Y es esto lo que debemos hacer poco a poco, mejorar y continuar descubriendo cada día.

A través de estas líneas deseamos agradeceros vuestras lecturas, comprensión y participación  en el blog durante todo este año. Esperamos continuar nuestras conversaciones con vosotros durante el próximo año y sobre todo continuar manteniendo esa pasión por el vino, y por seguir ampliando nuestro conocimiento sobre esta gran bebida, que al fin y al cabo es lo que nos une.

Aprovechamos también la ocasión para desearos una muy feliz navidad, y un nuevo año lleno de éxitos y de salud.

Verdor y vegetal en la cata

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A la hora de describir un vino  hablamos de conceptos como: vegetal, herbáceo o verde.

Realmente todos entendemos estos conceptos, y los sentimos a la hora de catar,  pero  muchas veces no los expresamos de la misma manera.

Deberíamos definir estas cuestiones, para poder entendernos mejor, y buscar soluciones oportunas para  cada caso.

Creo que los conceptos vegetal y herbáceo hacen sólo referencia al perfil aromático del vino, mientras el término verdor define mejor el estilo tánico en boca.

En boca podemos establecer marcadores como la grasa, el dulzor, el amargor, o la astringencia, todos ellos nos pueden orientar en la degustación. Pero el mejor marcador para definir la madurez fenólica de la uva, es el estilo tánico del vino, y éste lo definimos como verde cuando la madurez no es correcta.

Es verdad que en la mayoría de los casos y, sobre todo, en vinos nuevos recién terminados de fermentar, el perfil  aromático vegetal coincide con el estilo tánico verde. Pero, esto no tiene porque siempre ser así. Puede resultar un vino vegetal con mucha piracina, y después en boca ser totalmente maduro, sin ningún verdor.

Cuando hablamos de vegetal desde el punto de vista aromático podemos definir aromas como: espárragos, habas, pimiento verde, guisantes (2-Metoxi-3-isobutilpiracina),  pepino (hexanal), champiñón (wiskilactona), patata (Geosmina, 2,5-dimetilpiracina) trufa (dimetilsulfuro),etc.

Todos estos componentes son bastante estables, muchos de ellos permiten mantener la tipicidad y el perfil varietal, y sólo pueden ser enmascarados o acomplejados con otros componentes aromáticos procedentes de la madera o de la conservación del vino a través del tiempo.

En algunos casos, bien entendido cuando el enólogo considera que son más un defecto que una virtud también puede utilizar carbón adsorbente para eliminarlos.

En cambio, el verdor del estilo tánico sí puede modificar, con una buena gestión durante la conservación del  vino a través del tiempo.

Podemos utilizar la micro-oxigenación, llevar los vinos a barrica, tratarlos con distintos clarificantes etc. Alternativas que hemos comentado en posts  anteriores.

Cuando hablamos de un estilo tánico verde, nos referimos a taninos reactivos en boca, con cierto perfil ácido y amargo al final.

Este verdor según va madurando el vino (en buenas condiciones de crianza) se va transformando en tanino más maduro, pasa a tener un perfil menos ácido (más dulce), al final disminuye la sensación de astringencia y de amargor.

Si las condiciones de crianza no son las adecuadas, en cambio, los taninos continuarán siendo verdes, hasta que se oxiden y pasen a ser directamente secos.

Si bien el perfil aromático vegetal puede resultar interesante para una parte importante de consumidores de vino, el estilo tánico verde, no resulta agradable para la mayoría de ellos.

Buena cata para todos.