Alentejo

Esta Semana he visitado la zona de Alentejo, y tengo que decir que me ha sorprendido gratamente la calidad de los vinos de este año.

Si bien desde el punto de vista de producción la bajada ha sido considerable, desde un aspecto cualitativo, la sensación es muy buena, para la mayoría de variedades, pero sobre todo para el Aragonés.

¿Espejismo o Realidad? Es así como me gustaría titular este post.

El Aragonés, Tinta Roriz, o Tempranillo es una de las variedades más importantes de la Península Ibérica y al mismo tiempo de Portugal, y concretamente de Alentejo si no la más importante.

Como todos sabemos, es una variedad poco resistente al estrés hídrico y a los golpes de calor que con más asiduidad encontramos en el sur.

Estas condiciones de temperaturas elevadas y estrés hídrico, provocan un bloqueo de la maduración. Si bien alcanzamos el grado alcohólico deseado, resulta muy complicado llegar a una madurez fenólica óptima.

Este año se han dado las condiciones climatológicas ideales para el Aragonés en Alentejo elaborando unos vinos de alta calidad, pero: ¿Qué sucederá en el futuro?

¿Qué podemos hacer cuando los veranos resulten calurosos y secos?

Estamos hablando del cambio climático. Debemos empezar a reflexionar sobre este asunto, y anticiparnos a las circunstancias, porque como hemos comentado en numerosas ocasiones, el consumidor es cada vez más conocedor, y en consecuencia más exigente. Hay distintas soluciones o alternativas que deben comenzar a considerarse y se puede trabajar desde diferentes vertientes:

Desde el viñedo, experimentando alternativas como la nebulización (aspersores de agua), la utilización de mallas o redes que disminuyen el paso de la luz a la planta etc.

Desde la bodega, estableciendo técnicas de vinificación que permitan mejorar esa madurez que no se ha alcanzado en el viñedo.

Las dos que me gustaría comentar son las que más conozco y que entiendo, son dos grandes herramientas para Alentejo. La termomaceración y la microoxigenación.

La termomaceración es una práctica que consiste en calentar la pasta a 60-65ºC, macerar de 6 a 12h, prensar, enfriar y fermentar en fase líquida.

Esta práctica nos permite eliminar cualquier carácter vegetal y herbáceo de la vendimia. Por otra parte, la posibilidad de fermentar los mostos tintos limpios y a bajas temperaturas -20ºC- aseguran un aumento de la intensidad aromática enormemente.

Los trabajos realizados en Alentejo durante los dos últimos años nos indican que esta alternativa es una buena práctica para dicha región.

En cuanto a la microoxigenación, esta práctica llevamos aplicándola desde hace 10 años, con resultados excepcionales. La técnica consiste en un aporte lento y continuo de oxígeno de manera que la velocidad de este aporte sea inferior a la velocidad de consumo del mismo. No de be haber nunca acumulación de oxígeno disuelto. La técnica nos ofrece favorecer la estabilización del color, la disminución del carácter vegetal y la desaparición del gusto a reducido a pesar de aumentar el poder reductor del vino.

Estas dos alternativas son herramientas de gran utilidad en Alentejo, que invito a experimentar o por lo menos a considerar a todos lo enólogos alentejanos.

Un saludo a todos.

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