La bodega del futuro

Los últimos acontecimientos provocados por el efecto dominó de las hipotecas “subprime” americanas, y todas las noticias de crisis que nos llegan durante las últimas semanas me han llevado a escribir este post.
Vemos como todo el sistema financiero internacional se sitúa al borde del desplome.

Hoy por hoy, todos los mercados son globales, incluido el del vino. Cualquier bodega de cualquier país puede colocar su producto en un punto de venta indicado.

Para el consumidor implica la posibilidad de escoger su vino entre una gama más amplia, y para el productor es a la vez una oportunidad, porque permite situar nuestro producto en mercados donde no teníamos acceso. Por otro lado esto supone una amenaza, ya que la competencia crece y mejora. En cualquier caso, es inevitable, y marcará la estrategia a seguir por los productores para que su botella sea la elegida entre un mar de referencias.

Me gustaría dar en una pequeña pincelada la problemática de las bodegas europeas en general.

Existe una gran intervención administrativa reguladora, que limita mucho la evolución de las bodegas por la excesiva lentitud en la toma de decisiones.
El mundo en el que nos movemos no hay límites en la velocidad. La agilidad es la norma, la velocidad lo es todo. Se exige inmediatez.

Las necesidades financieras:

Las bodegas deben innovar, adaptarse a las nuevas concepciones enológicas y equiparse con el know how y la tecnología que, respetando la singularidad de regiones y variedades, permita dominar la producción desde la materia prima hasta el producto final.

Para ello son necesarias inversiones importantes en maquinaria y conocimiento así como en asesores externos.

La seguridad alimentaria:

No debemos olvidar que estamos dentro del sector agroalimentario, y las exigencias en seguridad alimentaria son importantes.

Deben establecerse metodologías integrales desde el viñedo hasta la botella para producir vinos que ofrezcan todas las garantías alimentarias para el consumidor.

El tamaño de las bodegas:

En este mundo globalizado, igual que en otros sectores, hay una tendencia a la atomización de las bodegas. Estas deberán elaborar vinos de elevada calidad para conseguir ser competitivos.
Las pequeñas bodegas familiares deberán especializarse y fusionarse con otras.

El reto: I+D+i

Las bodegas no pueden perder el tren del mercado: es necesario innovar.

Hoy en día contamos con información de todo tipo: universidades, fabricantes, proveedores… Hay que aprovechar estas fuentes.

Sin embargo, debemos darle un sentido a toda esa información que circula. Gestionar esos datos es muy importante atendiendo a las particulares características agronómicas y tecnológicas de nuestro sector.
En ningún momento esta información debe interpretarse como herramienta de estandarización; muy al contrario, permitirán desarrollar la tipicidad de cada zona vitícola de forma precisa y rentable. Todo lo que permita desarrollar un producto singular, con personalidad pero bien definido será clave para distinguirse en un mercado global.

Si continuas haciendo lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre has obtenido.

Os invito a probar, cambiar un grado vuestra dirección para ver a donde llega el camino.

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