¿Quién define el vino?


Es posible que en muchas empresas nos encontremos una lucha entre el departamento técnico y el departamento comercial. Ambos trabajan por un mismo objetivo: hacer buenos vinos, y comercializarlos, pero sin una estrategia bien definida, y mucho menos con un estilo de vino bien definido.

Si nuestras empresas, en lugar de elaborar vinos, fueran fábricas de coches, primeramente un equipo de ingenieros definiría el modelo de coche.

Este modelo se diseñaría de acuerdo a una estrategia empresarial, con unas instrucciones muy concretas, y bien definidas.

El modelo se diseñaría en función del segmento del mercado que se pretendiera alcanzar, de acuerdo a una política de producto que tratará de complementar el resto de productos de la empresa, se estudiarían con precisión tanto las características técnicas como las económicas….

Se deberían analizar todos los medios humanos precisos, y las herramientas necesarias para poner a punto la fabricación del mismo.

Pues bien, en nuestro sector deberíamos establecer el modelo de vino pretendido en función del mercado al que nos dirigimos, en función del segmento de precio en el que pretendemos posicionar el producto, etc. La definición de producto no puede ni debe ajustarse únicamente a sus características técnicas, sino a todos aquellos factores que puedan incidir sobre la venta del mismo.

Para poder definir todos estos conceptos, se hace necesaria la implicación de los distintos departamentos de la empresa. Desde el presidente del consejo de administración o gerente estableciendo las estrategias de la empresa, pasando por el departamento comercial, expresando las necesidades del mercado, hasta el departamento técnico exponiendo las distintas posibilidades y alternativas existentes en la bodega en función de la materia prima, las herramientas de bodega y las posibilidades técnicas.

¿Qué sucede si los departamentos funcionan sin una buena comunicación y de manera independiente?

Los técnicos conocen bien las distintas posibilidades de la bodega, conocen perfectamente los viñedos, y la materia prima, pero no tienen una percepción real de las exigencias y gustos del mercado. Se excluyen algunas ocasiones en las que el departamento técnico y el comercial dependen de la misma persona.

Al contrario el departamento comercial, conoce bien el mercado, los gustos del consumidor, pero no dispone de información técnica suficiente para valorar las posibilidades de la bodega.

En algunas ocasiones los departamentos comerciales, se dejan influir mucho por su distribuidor más importante, tratando de proponer vinos a la carta, alternativa que resulta exitosa a corto plazo, pero fracasa a medio y largo plazo.

Por lo tanto, es muy importante implicar a todos los departamentos en el proyecto, todos estamos en el mismo barco, y todos debemos remar en la misma dirección

Cómo establecer la metodología de trabajo.

1º- Definición de la estrategia empresarial.

Conocer el segmento, región o distribuidor al que el vino debe ir dirigido.

Comparar con los vinos del mismo segmento, región y precio.

Analizar las diferencias, ventajas y desventajas.

2º- Formación del panel de toma de decisión

Para definir un vino, antes de empezar, todas las personas implicadas deben entenderse y expresar las cualidades del vino de la misma manera.

Todas las personas que vayan a formar parte de la toma de decisiones deben utilizar el mismo lenguaje en la percepción y definición de un vino.

Si no es así difícilmente se podrán exponer las ideas y conceptos que se pretenden. En definitiva: hay que formar un panel experto de catadores donde todos perciben, y expresan el vino de la misma manera.

Esto es un trabajo que supone un entrenamiento, y un protocolo de formación bien definido.

3º- Definición de los marcadores, estableciendo la ficha de cata.

Cuando pretendemos establecer un modelo, deberemos definir con precisión todos los marcadores que pretendemos como:

Color: intensidad, tonalidad,

Aroma: intensidad, estilo aromático (fruta fresca o madura)

Balance fruta-madera.

Boca: grasa, estructura, Volumen, madurez, acidez en definitiva el equilibrio deseado.

4º- Una vez definido el producto, analizar todas las posibilidades de la empresa. Viñedos y herramientas en bodega para definir todos los protocolos de trabajo.

Con el sbjetivo conseguir un producto estandarizado y homogéneo año tras año, deben analizarse con mucha precisión todos los factores tecnológicos que interfieren en la calidad del estilo de vino seleccionado.

Suerte.

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