Hablando de tapar las botellas

Hoy en día en el mercado existen distintas alternativas para cerrar las botellas:
tapones naturales, colmatados, uno mas uno, tapones sintéticos, tapones de rosca e incluso tapones de cristal.

Todas estas formas de tapar las botellas las podemos agrupar por varios criterios según el perfil del consumidor al que se pregunte. Para el hostelero, la preferencia está clara, harto de tapones que se rompen, tapones que se quedan pegados en la botella, y sobre todo clientes que devuelven el vino por gustos no deseados.

Con la llegada de alternativas como el tapón sintético, sólo hay buenas palabras para este tipo de cierre, aunque a veces, como ya me ha ocurrido mas de una vez, al abrir una botella el camarero trata de esconderlo rápidamente como si le diera vergüenza este tipo de tapón.

Otros, sin embargo, ya conocen todas las ventajas de estos tapones. Los coleccionan y los almacenan, y los usan para tapar otras botellas, incluso de la competencia, que tienen otro tipo de tapón.

Pero cuidado, no generalicemos. Todos los tapones sintéticos del mercado, no son iguales, y cerrar una botella de vino, no es tan sencillo.

Igual que los tapones naturales tienen distintas categorías y precios, y no se utilizan los mismos para un vino joven que para un vino de guarda, con los sintéticos ocurre lo mismo. Existe un criterio común para todos los tapones que se llama permeabilidad, y esta permeabilidad es distinta en todos los tapones. Esto permitirá la entrada de oxígeno al vino, y hará que evolucione de forma distinta.

Por otro lado, también existen criterios físico-técnicos, que tratan de la evolución del tapón en el tiempo.

Las diferencias vendrán marcadas por el tipo de material utilizado en la fabricación.
Es muy normal encontrar botellas tapadas con algún tapón de bajo coste, que con el paso del tiempo, y también por el frío de las cámaras, se endurezcan de tal forma que hace que el tapón se quede pegado en la botella, que no salga bien de la espiral del sacacorchos, y sobre todo que el tapón no se pueda volver a introducir en la botella.

Además de los ya comentados, otro tipo de cierre es la rosca. Este sistema de cierre no es nuevo, aunque está en pleno auge en varios mercados como el del Reino Unido. En países más innovadores como el los Estados Unidos, las informaciones anuncian que el uso de dicho cierre no va a crecer más, y que el consumidor vuelve al cierre mas tradicional.

La percepción de este tipo de cierre no es de calidad, al contrario, se identifica para vinos de servir en barra, así como vinos para menús del día.

Lo habitual es encontrarlo en vinos blancos, sobre todo de estilo reductor, pero en alguna ocasión, en algún vino tinto ha dado lugar a una reducción excesiva, y al rechazo de este vino por el consumidor.

Hoy por hoy, el cierre más relevante sigue siendo el tapón de corcho, con sus distintas alternativas: uno mas uno, micro aglomerado, o natural. Los fabricantes de estos tapones tienen una guerra sin cuartel con el resto de cierres, sobre todo con los tapones sintéticos.

Hay quien dice que si no existieran tapones sintéticos y roscas en el mercado, no habría suficiente corcho en el mundo para tapar todas las botellas que se producen actualmente. Quizás el uso de estas alternativas, haga que se cuide más la calidad de los tapones naturales, que por otro lado siempre existirán. No se debe olvidar que la aparición de otras alternativas ha sido por la baja calidad y los problemas que venían acarreando el uso de estos tapones naturales, sobre todo el temido tricloroanisol.

Sea cual sea vuestra preferencia lo importante es disfrutar del vino.

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